Durante una separación matrimonial, el interés superior del menor se convierte en una prioridad. Por eso, en Montes & Asociados Abogados, expertos en asuntos legales relativos a matrimonios y divorcios, explicamos por qué la custodia compartida se presenta como la mejor opción.
La custodia compartida implica que ambos progenitores asuman de manera equitativa la responsabilidad de cuidar, educar y convivir con los hijos tras una separación o divorcio. Es decir, existe la igualdad de derechos y obligaciones respecto a los menores.
Por qué deberías planteártelo
Las últimas modificaciones que ha sufrido la regulación son para fortalecer dos puntos. Por un lado, el interés superior del menor que conlleva vigilar la estabilidad emocional, el impacto del cambio de residencia y entorno escolar y la capacidad de los progenitores para fomentar una relación positiva mutua. Por otro, apoyar la participación activa del menor teniendo en cuenta que los menores a partir de 12 años ya tienen capacidad de expresas opiniones formadas.
Algunas ventajas de la custodia compartida son el desarrollo emocional equilibrado del menor por el contacto con ambos padres y la participación equitativa de estos en la crianza. En el otro lado de la balanza se sitúan los costes adicionales, ya que es más caro que un único régimen de custodia, y la necesidad de una comunicación fluida.
Puntos importantes
Lo primero que hay que saber es que el hecho de que exista custodia compartida no significa que no haya pensión alimenticia. Es decir, puede haberla en caso de desigualdad económica. Por otro lado, no es automática lo que supone que debe ser acordada y aprobada judicialmente. Y, por último, puede solicitarse en el momento del divorcio o a posteriori si cambian las circunstancias.
Como todos los acuerdos, requieren ciertos requisitos: buena relación entre progenitores, cercanía de domicilios, edad y necesidad del menor, disponibilidad horaria de progenitores y capacidad de colaboración.
Para el proceso es importante recurrir a un abogado que te asesore durante el proceso ya que incluye diferentes pasos para los que puedes requerir ayuda. En primer lugar, la preparación de documentos que demuestren tu capacidad para cuidar del menor (certificados escolares, registros médicos…). En segundo lugar, llegaría el plan de custodia en el que se establecen los horarios, vacaciones, normas, gastos… Y, por último, la mediación familiar en la que se llegan a acuerdos amistosos.
Frente a la patria potestad
Muchos pueden confundir la custodia compartida con la patria potestad. Existen dos diferencias esenciales entre ellas que explicamos a continuación. La custodia compartida se encarga de la convivencia diaria y cuidado directo del menor mientras que la patria potestad consiste en el derecho y deber de los progenitores debido a su condición, por ejemplo, decidir que duración, autorizar intervenciones médicas, gestionar bienes…
La otra diferencia tiene que ver con quién la ejerce. La custodia compartida puede ser tanto monoparental (el menor vive solo con un progenitor) como compartida (el menor vive de forma alterna con ambos). La patria potestad suelen ejercerla ambos progenitores de manera conjunta.